La experiencia de mi voluntariado en India

¿Estás pensado en hacer algún trabajo voluntario en el extranjero? En este artículo comparto algunos consejos para no caer en trampas y tener una experiencia de calidad.
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La experiencia de mi voluntariado en India

Ilustrado por Zamir Bermeo

Trabajar como voluntaria en el exterior siempre estuvo en mi lista de cosas por hacer. Sin embargo, otros viajes y compromisos, además de un cierto temor de viajar sola, contribuyeron a que siempre pospusiera ese plan. En diciembre de 2018 finalmente me decidí a intentarlo y pasé tres semanas en Delhi, India. Durante este periodo, enseñé inglés, cultura general y arte a niños y adolescentes de comunidades desfavorecidas y tengo que admitir que aprendí mucho más de lo que esperaba.

Además de la inmersión cultural, he aprendido muchas cosas que pueden ser relevantes para quienes se interesan por diferentes destinos y programas de voluntariado. En este artículo te contaré mi experiencia con este programa en un país como India.

¿Cómo encontrar el lugar para hacer tu voluntariado?

Antes de optar por una determinada institución, investigué las alternativas que más se correspondían con el trabajo que más me gustaría y para el que estaría más cualificada. Mi razonamiento consistió en seleccionar el país y la causa con la que más me identificaba. En mi caso, siempre había querido ir a la India, por eso este fue mi punto de partida.

El segundo paso fue la elección del proyecto. Después de mucha investigación, descubrí que existen numerosas ONG e instituciones que asisten a niños en orfanatos y escuelas, ayudando en la enseñanza de una lengua extranjera. Además de estas opciones, las prácticas médicas o de cuidado con los animales también son muy populares en la India.

Como yo quería tener algún tipo de interacción con personas, opté por buscar lugares que incentivaran ese tipo de trabajo y fue cuando me encontré con el Empowering Women Programme, de la ONG Volunteering India. Con esta institución descubrí mi motivación: ayudar a mujeres y niñas a sentirse más cómodas con sus conocimientos en inglés.

¿Cuánto cuesta hacer un voluntariado?

Otro punto fundamental para mí a la hora de elegir un voluntariado fueron los costes. Tener ciertas “comodidades” en el lugar de destino era importante para mí, pero sin que eso fuera un impedimento financiero. El valor que pagué incluía hospedaje, desayuno y cena, además de asistencia las 24 horas en caso de alguna emergencia. Cuando calculé todo esto me di cuenta de que en realidad no era un programa caro y que, además, cumplía con mis expectativas.

Sugerencia: Antes de pagar, pedí a los organizadores del programa el contacto de voluntarios que ya habían completado el programa y que tenían cierta experiencia. Esto me ayudó a determinar si la institución era realmente seria y también me permitió hacerme una idea de cómo sería el día a día del proyecto en la práctica.

En esa institución, una semana de voluntariado cuesta 250 dólares y cada semana adicional es más barata. También debes tener en cuenta los costes de inscripción al programa, el pasaje aéreo, el seguro de viaje y las comidas diarias.

Mi primer paso fue escuchar a las personas

Antes de empezar a dar clases, tuve un día completo de curso de orientación, donde me enseñaron algunas de las costumbres indias, me presentaron los proyectos y me contaron un poco sobre los puntos turísticos en Delhi para que conociera la ciudad después del horario de trabajo. Este curso es obligatorio para todos los voluntarios de este programa antes de empezar a trabajar en sus debidos proyectos.

Lo primero que hice cuando me uní al proyecto, después de recuperarme del desfase horario, fue escuchar las necesidades de las niñas que formaban parte del grupo para el que enseñaría inglés. Así, conseguí comprender un poco su nivel de inglés, observar aquellos aspectos gramaticales y de vocabulario en los que debía profundizar y percibir los temas que les gustaría aprender.

Ellas me pidieron que presentara historias de mujeres inspiradoras, lo que me pareció bastante interesante y me mostró que había escogido el programa adecuado para mí. Las clases ocurrían dentro de un espacio donde también funciona una galería de arte y, por ello, la primera mujer en la que pensé fue Frida Kahlo. Busqué la historia de la artista, hice una presentación y seleccioné posibles vídeos para presentar en la clase. Con eso, además del idioma, las niñas aprenderían un poco sobre el trabajo de la artista, que era totalmente desconocido para ellas. Debido al gran interés del grupo por la moda, el segundo personaje de la clase fue la diseñadora Coco Chanel. Como tengo formación en periodismo, también hice algunos talleres de redacción dirigidos a los temas que presenté.

Abrirme a lo inesperado

El primer día en Delhi descubrí que además de enseñar inglés a mujeres y niñas por la mañana, también necesitaría preparar clases para un grupo de niños entre los 6 y 12 años en el centro después de la escuela. Decidí no escoger un programa con niños, pues tenía miedo de no tener mucha conexión con los pequeños, sin embargo, fueron tan amables conmigo que la experiencia resultó absolutamente maravillosa. Fue sin duda uno de los mayores logros personales durante mi tiempo en India. Enseñar a principiantes y estar rodeada de niños con mucha energía fue un desafío inmenso, pero las clases de arte, los videos educativos de YouTube y los muchos juegos me ayudaron a enfocar mi voluntariado en el aprendizaje. Las flores y chocolates que recibí al final de mi proyecto, además de las sonrisas, son detalles que voy a guardar conmigo para siempre.

Aprender a enseñar

El inglés no es mi lengua nativa y por eso he tenido que revisar algunas reglas de gramática que me permitan enseñar correctamente. Además, a lo largo de mis investigaciones sobre los temas de las clases, percibí que incorporé nuevas palabras a mi vocabulario en inglés, necesité estudiar más las preposiciones, que no son mi fuerte, además de otros detalles de la lengua inglesa.

El contacto con otros voluntarios en el dormitorio y en el propio programa de Empowering Women donde trabajé, me hicieron conocer más culturas, acentos y anécdotas de otros proyectos de la institución. Este intercambio enriqueció mucho el contenido de mis clases y enriquecieron mis conocimientos no solo sobre las diferentes culturas de mis compañeros, sino también sobre las costumbres indias que ellos presenciaron y compartieron conmigo en el proceso.

Escuchar más…

Otra cuestión muy importante durante mi voluntariado fue estar siempre atenta para escuchar todo alrededor. Después de unas semanas escuchando a las chicas conversando en hindi, uno de los detalles que más me llamó la atención fue que empecé a comprender su acento en inglés. Así, descubrí que escuchar a los estudiantes de idiomas hablando en su lengua nativa puede ser de gran utilidad a la hora de entender los posibles problemas de pronunciación o aprendizaje de la gramática del inglés; como por ejemplo la pronunciación de algunas palabras o la posición del verbo en la frase. Durante mi estancia en la ciudad aproveché para aprender algunas frases básicas en hindi, para comunicarme mejor. Así descubrí que, por ejemplo, la frase “mi nombre es Flávia” en hindi se diría “mera naa Flávia hai”, o sea, “mi nombre Flávia es”, lo que puede explicar la forma en que piensan la estructura de la frase y evidencian las posibles dificultades para construir oraciones similares en idiomas como el inglés o el español. Todos estos matices me han dado una nueva perspectiva sobre la enseñanza y el aprendizaje de idiomas.

Lo que me quedó

Antes de esta experiencia, siempre me pregunté cuánto realmente contribuyen los voluntariados al desarrollo personal, pero me sorprendí. Nunca se me ocurrió que pudiera aprender tantas cosas prácticas con las niñas y los niños que asistieron a mis clases durante tres semanas. En realidad, siempre me sentí muy insegura por que no sabía qué tanto podía enseñar y tal vez por eso había aplazado tanto este viaje. Sin embargo, la experiencia me demostró que podemos ofrecer mucho más de lo que imaginamos y que, si abrimos la mente, aprenderemos mucho más de lo que esperamos. Estar dispuesta a escuchar y poner a prueba tus conocimientos son dos grandes pasos que tendrás que dar para garantizar que tu experiencia como voluntaria sea increíble.

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