La tradición de Día de Muertos: el altar y otras 14 cosas que no pueden faltar

Porque el Día de los Muertos es más que un altar, te explico el origen de esta tradición milenaria, rica en elementos llenos de simbolismo.
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ESCRITO POR Adriana Vera
La tradición de Día de Muertos: el altar y otras 14 cosas que no pueden faltar

Ilustrado por Matilde Tilde

Las tradición de Día de Muertos (a veces conocido en otras partes del mundo como “Día de los Muertos”, aunque en México nunca nos referimos a él con el artículo por medio) es una tradición que data de la época de la Conquista Española. Fundamentalmente, es resultado del sincretismo que se manifestó entre las tradiciones prehispánicas que honraban el ciclo de la vida y la muerte, y la imposición del catolicismo.

Las culturas precolombinas tenían muchos ritos relacionados con la muerte y, con la llegada de los españoles, estas celebraciones toman una nueva forma que prevalece hasta nuestra actualidad y que llama tanto la atención de los extranjeros. La celebración de Día de Muertos se realiza el 2 de noviembre y por su faceta religiosa, se conoce también como Día de los fieles difuntos.

Esta fiesta tiene que ver con hacer una pausa en el día a día para valorar la vida, lo cual se logra refiriéndonos a la muerte; es una fecha para pensar en la fugacidad de la existencia; para recordar a los seres queridos y celebrar que, a pesar de que ya no están en este plano terrenal, su esencia y su legado siguen con nosotros. Existe la creencia que ese día los espíritus vienen al altar u ofrenda, donde se les representa con fotografías y objetos personales, a convivir con los seres queridos que dejaron atrás.

En esta celebración hay varios elementos imprescindibles. A continuación te presento 15 conceptos que debes saber para entender en su totalidad esta celebración de la vida y de la muerte.

1. Altar

El altar u ofrenda es la instalación en torno a la cual se lleva a cabo la celebración. Tiene muchas formas posibles, sin embargo existen varias reglas a seguir para montarlo debidamente. Suele hacerse con una estructura de niveles: dos, si se quiere diferenciar el mundo terrenal del celestial; tres, para distinguir cielo, tierra e inframundo; o como última opción, siete, como los niveles que debe pasar un alma para llegar al cielo y que tenían que ver según la cultura azteca con la manera en la que se moría, o bien, con la idea cristiana de los pecados capitales. El altar siempre se decora con varios objetos, cada uno de los cuales tiene un simbolismo especial.

2. Calaveras

Los cráneos humanos son elementos que ya se encontraban en el mundo prehispánico, en las ofrendas de los aztecas a sus dioses, en un afán por preservar la vida. Existían incluso muros hechos de cráneos llamados tzompantlis. Por eso, las calaveras están presentes en los altares de muertos y aunque originalmente eran de azúcar, ahora también las encontramos de chocolate e incluso de amaranto. Además, existen las “calaveritas literarias”, que son textos en rima que (a manera de epitafio) celebran la vida de alguien que aún no ha muerto, siendo estas una muestra más del espíritu lúdico y ambivalente de esta celebración.

3. Copal

La resina de copal, un árbol tropical, se usa encendiéndola como incienso en los altares para el festejo del Día de Muertos. Los aromas en general son muy importantes en la instalación de una ofrenda de muertos, pues en el supuesto de que las almas no se guían por los mismos sentidos o estímulos que nosotros, los aromas se consideran más adecuados para atraerlas. El copal también se usa como una forma de purificación de las almas.

El día de muertos en México

4. Cruz

En los altares suelen colocarse símbolos referentes a la cruz, que es una aportación de los evangelizadores o bien, del mismo sincretismo religioso en esta celebración prehispánica de la muerte. La cruz suele estar hasta arriba del altar o bien, acompañar a las fotografías de los difuntos y también se puede formar en la base de la ofrenda con sal.

5. Festín

El festín es un conjunto de comida y bebida que se prepara especialmente para colocarlo en la ofrenda o altar y que se supone perderá su esencia después de la noche del Día de muertos, pues los espíritus absorberán sus sabores. El festín suele estar compuesto de los platillos preferidos de los difuntos a los que se recuerda. Son platillos típicos mexicanos como los tamales, el mole, calabaza en dulce y también pan dulce que tiene una forma especial, es decir, el pan de muerto. En el festín se incluye cualquier platillo o comida, que haya sido del gusto del difunto o los difuntos recordados en el altar, e incluso bebidas: el agua no puede faltar y en el festín se puede ofrecer también una botella de tequila o mezcal.  La comida que se coloca en el altar es para los muertos, pero el resto se aprovecha también para agasajar a la familia que se reúne ese día en torno a la ofrenda.

6. Izcuintli

No suele ser representado en todos los altares de muertos, pero sí en aquellos que hay niños, como un juguete. El izcuintli, una de las tres razas de perros mexicanas que existían antes de la conquista (junto con el xoloitzcuintle y el tlalchich) se le atribuía el papel de guía de los espíritus al mundo de los muertos.

7. Mictlán

 El Mictlán en las culturas prehispánicas era el lugar a donde iban los muertos que no habían muerto en la guerra o sacrificio. Es decir, el inframundo, el lugar al que se dirigían los muertos que habían perecido por causas naturales. Así, las ofrendas o altares están dedicados principalmente a aquellos que se dirigen al Mictlán. Allá los recibe el señor de los muertos, Mictlantecuhtli, y su esposa, Mictecacíhuatl.

8. Papel picado

 Se trata de un trabajo artesanal sobre rectángulos de papel de china que, a base de perforaciones, representan distintos motivos relacionados con la muerte. Se usan como elemento decorativo y suelen ser de muchos colores. Cada uno tiene un significado: el morado hace referencia a la religión católica; el naranja como color de luto; el azul representa el agua; el verde, la vida; el rojo, la sangre; el blanco, la pureza; y el negro, el inframundo.

9. Pan de muerto

Se cuenta que las tradiciones prehispánicas ofrecían corazones de sus sacrificios y los evangelizadores cambiaron esto por panes de trigo decorados con motivos alusivos a la muerte. El pan de muerto puede ser dulce o salado; este último puede estar espolvoreado por ajonjolí. Se hacen en forma circular y se decoran con una especie de huesitos para emular los esqueletos de los difuntos.

Celebración del día de muertos

10. Petate

 El petate es una especie de tapete tejido de palma que en México se utiliza como cama, mantel o mortaja. En las ofrendas simboliza un deseo de que las almas descansen y también se usa como base para acomodar el festín.

11. Sal

La sal, como se mencionó anteriormente, puede estar sobre el altar formando una cruz o bien, en un platito, pero es un elemento indispensable en todas las ofrendas. Se supone que es un elemento para ayudar a la purificación de los espíritus, de la misma forma que el copal.

12. Sempasúchil

La flor de sempasúchil, una especie de Dalia (flor de origen mexicano) de color naranja y aroma intenso, es la que se utiliza para adornar los altares. Se coloca completa en el altar (en floreros o incluso en maceta), o bien, sus pétalos se usan para formar caminos que, con su aroma, color y forma, guiarán a los espíritus hasta su festín.

13. Sahumerio

 Se refiere al humo aromático que debe despedir la ofrenda que puede ser proveniente del copal, o bien de algún otro tipo de incienso, y que tiene un fin purificador.

 14. Tzintzuntzan

 Es un pueblito de Michoacán, estado de la República Mexicana, conocido alrededor del mundo por realizar las celebraciones de Día de Muertos más espectaculares del país. Tzintzuntzan, a las orillas del Lago de Pátzcuro, se distingue de las demás poblaciones del estado (que también son de lo mejor que hay) por crear sus propias artesanías para decorar las ofrendas de Día de Muertos.

 15. Velas y veladoras

Se colocan para que iluminen la ofrenda cuando está oscuro y representan la fe y la esperanza, la luz que necesitan las almas para regresar a casa y también para alumbrar su retorno a su lugar en donde están ahora. Las veladoras son básicamente velas dentro de vasitos de vidrio que a veces pueden ser de colores y que son más seguras que las velas solas, pues evitan el riesgo de incendio.

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