El cubano no habla mucho, mete tremenda muela

El idioma de Cuba es una de las variedades del español antillano, un complejo dialectal en el que se encuentran también incluidos el dominicano y el puertorriqueño. Te lo explico en detalle.
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ESCRITO POR Paloma Lirola
El cubano no habla mucho, mete tremenda muela

La realidad sociolingüística de Cuba es muy heterogénea, resultado del contacto con diferentes lenguas, culturas y etnias durante mucho tiempo. En lo que respecta al idioma, fueron varias las hablas que entraron en contacto directo con la lengua arahuaca de la población indígena autóctona. Muchas de las voces tomadas de otras lenguas se usaron para designar nuevas realidades y cubrir así los huecos léxicos de la lengua receptora, como también por la necesidad de comunicación con los diferentes grupos étnicos invasores. Aquí resumimos las más influyentes.

Breve definición

El idioma de Cuba es una de las variedades del español antillano, un complejo dialectal en el que se encuentran también incluidos el dominicano y el puertorriqueño.

Es considerada una variante nacional del español por tener características sociales y lingüísticas propias transformadas en un complejo de variantes específicas. Por tanto, es más que un dialecto y cuenta con estructuras más complejas que este.

El español cubano tiene unas peculiaridades, matices y rasgos específicos fonéticos y léxicos muy marcados, fruto de la transculturación, los numerosos préstamos de diferentes orígenes étnicos, las hibridaciones morfológicas, etc.  

Antes de la colonización

El español de Cuba

En la América precolombina existían 123 familias de lenguas.  

En la variante del español hablado en Cuba han quedado muchas aportaciones de lenguas indígenas, tanto aruaquismos (provenientes de la lengua arahuaca autóctona) como préstamos de otras lenguas amerindias. De estas últimas, las más representativas son: el caribe (insular y continental), el nahua y el quechua.

Un caudal de términos que en su mayoría hacen referencia a la toponimia, gentilicios y vocablos que designan la flora y la fauna aborígenes. Así encontramos:

  • Del taíno (arahuaco insular): ají, barbacoa, batata, caimán, canoa, caoba, carey, cayo, enaguas, guacamayo, guanábana, guayaba, güiro, hamaca, huracán, iguana, jíbaro, liana, maíz, mamey, maní, tiburón, yuca.
  • Del caribe: arepa, butaca, cacique, caníbal, colibrí, daiquirí, guasón, loro, manatí, mico, papaya, piragua, sabana, turpial.
  • Nahuatlismos: aguacate, cacao, chapapote, chicle, chile, chocolate, guacamole, hule, petaca, petate, taco, tamal, tiza, tomate.
  • Quechuismos: carpa, chirimoya, guano, papa.
    Fuente: PRÉSTAMOS LÉXICOS VIGENTES EN EL ESPAÑOL HABLADO EN CUBA, Dalila Fasla Fernández

La colonización

El primer testimonio documentado del contacto con otra lengua data del siglo XVI, con la llegada a la isla del español peninsular de los colonos. Es llamativa la influencia de los dialectos andaluz y canario, puesto que gran parte de los colonizadores provenían de esas regiones.

A nivel fónico encontramos semejanzas como: el seseo, el apócope de ciertas palabras (ejemplos pa por para, to por todo), la pérdida de la s final de las palabras, la pérdida (o aspiración) de la s preconsonántica, la pérdida de la letra d intervocálica tras una sílaba acentuada (pelúo por peludo), los verbos en infinitivo sin la r final y la j suavizada, entre otros.  

A nivel léxico, en el español cubano destacan andalucismos como amarrar (atar), guiso (guisado), limosnero (pordiosero); y términos de origen canario como ensopar (empaparse), mordida (mordisco) y cerrero (inculto). Y algunos términos más como: acotejar, chiflar, fajarse, pararse, golondrino, gofio, ordinario, tentempié, etc.

También hay vocablos de origen árabe y gitano que se integraron asimismo a través de los dilectos canario y andaluz.

  • Del árabe encontramos términos como: aceite, albahaca, alfiler, algarroba, algodón, aljibe, almacén, almíbar, almohada, arroz, azúcar, azul, candil, naranja, tarea, toronja, zapato.
  • Del habla gitana: belén, bureo, chalao, chaval, jarana, jeta, menda, postín, sandunga.

La influencia africana en el idioma de Cuba

Influencia africana en Cuba

Poco después, comenzaron a llegar esclavos subsaharianos de los que asimilaron gran variedad de préstamos lingüísticos. La dificultad para saber con exactitud el nivel de influencia africana en el español de América radica en la falta de documentación al respecto, dado el racismo y la marginación a la que estaban sometidos. La muy diversa procedencia de etnias africanas fomentó que los préstamos al dialecto cubano no provinieran de una sola lengua. Las más destacadas son: el quicongo, el quimbundú/umbundú, el yoruba, el calabar, el igbo, el efé/fon y el acano (todas lenguas importantes de África Occidental).

En el registro coloquial cubano se encuentran afronegrismos referentes a la gastronomía, a manifestaciones musicales, palabras que designan la flora y la fauna, así como realidades cotidianas propias de la cultura afrocubana. Algunas de ellas son: bachata, banana, bemba, cumbé, cachimbo, conga, chekeré, chimpancé, dengue, fufú, guaguancó, guineo, jimagua, jubo, macuto, majá, mambo, marimba, ñame, quimbombó, rumba, sirimba, tonga.

Aunque no está del todo fundamentado, se cree que tienen origen africano las manifestaciones lingüísticas tales como el intercambio de l y r (amor – amol), la geminación de la r más consonante (tarde – tadde), así como influencias en la entonación del cubano.

“Actualmente, entre los afro-cubanos ancianos, se conservan restos de yoruba y quicongo, aunque limitados a ciertas ceremonias religiosas. Además de esclavos procedentes directamente de África, también llegaban de otras islas del Caribe, como de Jamaica, que hablaban un inglés criollo, de Haití, con un francés criollo, o hablantes de papiamento, palenquero y de holandés criollo.”

Fuente: Word Formation in Caribbean vs. Peninsular Spanish. L.R. Sánchez’s narrative writings: A case study (Mª Azucena PENAS IBÁÑEZ)

Otra de las características notables del español cubano es la no inversión en las preguntas del pronombre personal sujeto, como por ejemplo, “¿Qué tú me dices?”, tomada probablemente del portugués.

A todas las influencias citadas, que no son pocas, hay que añadir aquellas por el contacto con el inglés, resultando anglicismos como: blume, budin, chanse, clinch, cloche, closet, elevador, guajiro, panqué, parquear; del francés encontramos galicismos como: afer, afiche, carota, chofer, creyón, crupié, cheslón, matiné, pantuflas, rendivú, trusó; así como préstamos del italiano: arlequín, contralto, dúo, espagueti; del japonés: biombo, catana, judo, kimono, samurai, soya, sunami; del cantonés: caolín, charol, té…  

El español de Cuba constituye un símbolo de la identidad cultural de la isla. Su singularidad es tan marcada que ha impregnado la forma de ver la vida de sus gentes, que tomaron algo de todas las lenguas heredadas, las transformaron y reutilizaron. Una variante de lengua fruto del mestizaje y la influencia sociocultural de muchas, muchas etnias. ¡Su riqueza es incuestionable!

Fuentes:

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