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Hacer el Camino de Santiago te ayuda a practicar idiomas

Los caminos a Santiago son muchos y hablan diferentes idiomas. El más conocido es el camino francés, aunque también existen el camino portugués o el inglés. ¿Y si os dijera que yo hice el camino alemán?
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Las principales rutas del recorrido del Camino de Santiago han recibido su nombre por el inicio de la misma y no tanto por los peregrinos en ella. Quiero decir que en el camino francés no solo se habla francés, ¿te imaginas? Aunque obviamente atravesar Francia es una buena oportunidad para practicar este idioma. El camino francés es el itinerario con mayor tradición histórica y afluencia de peregrinos, por lo que personas de todas partes del mundo dejan su huella en él.

Actualmente cada uno decide qué ruta prefiere para conseguir el objetivo de alcanzar la ciudad de Santiago de Compostela. Y no es preciso iniciarla en España, las rutas se han ido expandiendo con los años y es posible comenzar desde casi cualquier lugar de Europa. Seguramente estéis pensando que yo inicié mi camino desde Alemania y por eso hice el camino alemán. Pues no. He aquí la historia de mi camino.

Hace unos cuatro años, me encontraba precisamente escribiendo un artículo sobre el Camino de Santiago y tras leer varias informaciones al respecto y preguntar a mi enciclopedia particular, mi padre, decidimos hacerlo juntos. Al compartir nuestra magnífica idea con el resto de la familia, mi hermana y mi tío decidieron unirse.

Los mil idiomas del Camino de Santiago

Ahora seguramente te hayas dado cuenta de que mi camino fue alemán porque pude hablar ese idioma. Richtig! Mi caso es un poco peculiar, puesto que al vivir en Alemania, practico el idioma a diario. Así que el Camino de Santiago me ayudó a poder comunicarme con un gran número de personas y poder conocer sus historias. Lo curioso del Camino es que no se habla un rato esperando en la cola del baño, sino que se comparte parte del mismo. Se camina juntos y esto influye en el tema de diálogo. Me explico: nunca he tenido conversaciones tan espontáneas y fluidas como las experimentadas durante el Camino. Como cualquier aprendiz de idiomas, he recurrido a menudo a la opción de los tándems, pero al final siempre me quedaba con la sensación de que las conversaciones eran un poco forzadas o que al final siempre se hablaba de lo mismo.

Así que a pesar de vivir en Alemania y de hablar el idioma todos los días, gracias a la gente que conocí durante el Camino de Santiago, descubrí nuevos acentos y aprendí palabras nuevas, ¡hasta canciones populares que desconocía totalmente!

Mi hermana, por ejemplo, sí que aprovechó el Camino para poder practicar el italiano y casi sin quererlo. Hacía como unos dos años que había hecho una Erasmus en Italia, concretamente en Florencia, pero desde su regreso a España apenas había podido practicar el idioma. El primer día de nuestra ruta conocimos a dos italianos con los que terminamos juntos la etapa compartiendo bocadillo de jamón extremeño y mortadela de Bolonia. Aunque un poquito oxidado por el paso de los años, el italiano resurgió en la boca de mi hermana como si lo hablase a diario. Esa es la magia de aprender idiomas, que el cerebro los guarda en algún cajón de la memoria y solo hace falta un estímulo para que ese cajón se abra.

Pero ahí no queda la cosa. Mi padre es un hombre curioso y, como tal, la edad no le impide lanzarse a aprender un idioma. Lleva unos años dedicando algo de tiempo a aprender inglés y creo que no estaba en sus planes lanzarse a hablarlo durante el Camino de Santiago, pero se contagió de la multitud multilingüe que nos iba acompañando. A medida que avanzábamos kilómetros, mi hermana iba conociendo a más italianos y yo más germanófonos. Así que, mi padre no dudo en unirse y aprovechar la gran experiencia para practicar inglés y ¡enseñar español! Hasta mi tío sacó del baúl de los recuerdos de los años estudiantiles el poco francés que recordaba. C’est magnifique!

Nunca he tenido conversaciones tan espontáneas y fluidas como las experimentadas durante el Camino.

La mochila perfecta para el Camino de Santiago

A la hora de preparar el Camino de Santiago existe mucha información sobre qué llevar en la mochila, pero nadie comenta nada sobre un elemento que, desde mi punta de vista, puede ser el más importante. Sobre el Camino de Santiago pisan zapatos procedentes de todo el mundo, lo cual significa millones de experiencias, culturas y puntos de vista a descubrir y compartir. ¡El Camino de Santiago es el lugar ideal para practicar un idioma sin salir de España! Así que no olvides añadir en la mochila un diccionario.

Da igual tu idioma de aprendizaje, en el Camino de Santiago seguramente conozcas a alguien nativo. El Camino de Santiago es un punto de encuentro universal, donde confluyen ciudadanos de todas las partes del mundo, la mayoría procedentes de Alemania, Francia, Italia y Estados Unidos. Y se convierte en el escenario ideal para, sin necesidad de irse lejos, poder practicar un idioma de una de las maneras más enriquecedoras.

Diferentes mundologías, pero un mismo camino, que culmina en la Plaza del Obradoiro, donde ya no importa qué idioma se hable porque el intercambio de miradas lo dice todo.

Hay muchos motivos para lanzarse a hacer el Camino, ¿por qué aprender o mejorar un idioma no puede ser uno de ellos? Tanto si estás en pleno aprendizaje de un idioma como si tuviste la oportunidad de aprenderlo durante una Erasmus y no ves la posibilidad de hablarlo, anímate a hacer el Camino de Santiago.

No puedo terminar este artículo sin recomendar una película que curiosamente me aconsejaron haciendo mi Camino y que refleja bastante bien el espíritu de este. Se trata de The Way, de Emilio Estévez.

¡Buen Camino!

¡Aprende otro idioma y practícalo en tu próxima aventura!
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