Estudié alemán con Babbel por 10 días y esto fue lo que aprendí

De la ß al léxico, el resumen de mi experiencia con un idioma a los que muchos temen y otros tantos aman.
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Entre una lección de Babbel y otra me he dado cuenta de algunos aspectos que, con seguridad, cualquier persona que aprenda alemán habrá notado al principio. Y es seguro que también pasarán por aquí todas aquellas que decidan ponerse a prueba con esta lengua en un futuro más o menos cercano.

De la ß al léxico, aquí tienes 5 observaciones de una principiante absoluta con el alemán con Babbel

1. Eszett

El alfabeto es, en efecto, uno de los primerísimos aspectos a los que uno se aproxima. Ya en los primeros diálogos y ejercicios interactivos que propone  Babbel, mientras se aprenden las diversas fórmulas de saludo y presentación, aparece una letra nueva, presente exclusivamente en el alfabeto alemán: la Eszett (ß), que se pronuncia como una “s” y se encuentra, por ejemplo, en:

  • heißen (llamarse)
  • die Straße (la calle)
  • ich weiß (yo sé/lo sé)

En el sur de Alemania, todas las “s” se pronuncian de este modo, mientras que en el resto del país, cuando la “s” aparece a principio de palabra o entre dos vocales, se pronuncia como una “s” sonora, con la que vibran las cuerdas vocales .

2. Mayúsculas

Otro aspecto que se percibe a simple vista ante cualquier texto en alemán es el elevado número de mayúsculas. Esto se debe a que la ortografía alemana establece que todos los sustantivos deben escribirse con la primera letra en mayúscula.

Habituada a tener que acordarme de las mayúsculas solo para los nombres propios o, como máximo, para los pocos casos en los que se requiere en inglés, admito que me ha costado un poco familiarizarme con esta regla ortográfica, aunque, una vez asimilada, me he dado cuenta de que las verdaderas dificultades que plantea el aprendizaje del alemán son otras.

3. El género gramatical

A la hora de aprender idiomas, el género de los nombres no suele ser un aspecto particularmente complejo: existen nombres masculinos y nombres femeninos y alguna que otra excepción que no se corresponde con nuestro idioma materno. En francés, por ejemplo, una vez has aprendido que algunos sustantivos como “el color” y “el mar” son femeninos (la couleur y la mer), es suficiente acordarse de añadir una “e” a los adjetivos con los que queremos acompañar a esos nombres y ya está. Para el inglés, esta cuestión es prácticamente irrelevante, ya que los artículos y adjetivos no cambian en base al género y solo algunos nombres tienen una forma masculina y una femenina, como boy/girl, husband/wife o actor/actress.

Para el alemán, en cambio, todo esto es un poquito más complicado. El género de un sustantivo puede ser masculino, femenino o neutro y las posibilidades de acertar tomando como referencia el propio idioma o intuitivamente son poquísimas. Obviamente, una vez memorizado el género del sustantivo, es necesario usar el artículo adecuado, eligiendo entre los indeterminados ein (para los sustantivos masculinos y neutros) y eine (para los femeninos) y los determinados der (masculino), die (femenino) y das (neutro).

La buena noticia es que hay ciertos indicios que nos pueden orientar: los sustantivos que terminan en -er o –ing son generalmente masculinos, como der Fehler (el error) o der Schmetterling (la mariposa), mientras que los terminados en -t, -e, -ung, -heit, -keit, -schaft y -ei suelen ser femeninos:

  • die Fahrt (el viaje)
  • die Pause (la pausa)
  • die Zeitung (el periódico)
  • die Freiheit (la libertad)
  • die Fröhlichkeit (la alegría)
  • die Mannschaft (el equipo)
  • die Bäckerei (la panadería)

Además, para tratar de superar este pequeño obstáculo, Babbel sugiere memorizar todas las palabras nuevas directamente con el artículo correspondiente.

4. Sie

Como en la mayor parte de las lenguas, en alemán también existe una forma de cortesía. Para tratar de usted se emplea el pronombre personal Sie, escrito con mayúscula inicial, y que no debe confundirse con sie, que se traduce como “ella” y “ellos” o “ellas”. El único aspecto al que se debe prestar atención es el verbo con el que va el pronombre de cortesía, que siempre se conjuga en tercera persona del plural; es decir, como si habláramos de “ellos” o “ellas”.

5. Palabras y más palabras

Al aprender un idioma nuevo, nuestro cerebro busca instintivamente algo que conozca y memoriza primero todas las semejanzas que haya con el idioma propio o con cualquier otra lengua ya estudiada.

También una principiante que se enfrente al léxico básico alemán encontrará muchas palabras similares a las de otra lengua germánica: el inglés. Algunos ejemplos son:

  • die Milch (la leche)
  • der Hunger (el hambre)
  • der Mann (el hombre)
  • das Baby (el bebé)

Por otra parte, como en inglés, también en alemán para formular las preguntas se invierte el orden del sujeto y el verbo y se utiliza lo que los ingleses llaman Five Ws, que en alemán son:

  • wer (quién)
  • was (qué)
  • wann (cuándo)
  • wo (dónde)
  • warum (por qué)

Y hay palabras alemanas que se parecen mucho a sus equivalentes tanto en inglés como en otros idiomas, como el verbo tanzen. ¿Adivinas qué significa? Exacto: danzar/bailar. Del mismo modo podemos mencionar palabras más o menos internacionales como das Hotel, der Bus, das Auto, der Zucker y die Torte (el término Torte indica específicamente una torta hecha a capas, mientras que una palabra más genérica para “torta” o “pastel” es Kuchen). Sin embargo, mi palabra favorita tras 10 días aprendiendo alemán es… Krümel (miga).

Después de haber leído por vez primera este término en un diálogo de la aplicación de Babbel en que se usaba como nombre propio de un animal, pensé de inmediato en adoptar un nuevo amigo de cuatro patas solo para poder llamarlo así. Y así se llama, además, un personaje de una serie televisiva infantil ya mítica: “Krümelmonster” es el nombre del popular monstruo azul que devora una galleta tras otra en Barrio Sésamo o Plaza Sésamo.

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