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Una introducción a los dialectos alemanes (y al alemán estándar)

En los países de habla alemana nos encanta la Unterhaltung (conversación). Y como nos comunicamos en dialecto, no hacemos sino schnacken, vertellen, quatschen, schwätzen, babbeln (algo así como charlar, chacharear, parlotear)…
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Una introducción a los dialectos alemanes (y al alemán estándar)

Ilustrado por Theresa Grieben

¿Cuántos dialectos alemanes existen? ¿Y por qué el alto alemán es uno de ellos? Quizás estás a punto de estallar porque me he atrevido a afirmar que el alto alemán es un dialecto. Quieres terminar de leer el artículo cuanto antes para comenzar a discutir. ¡Perfecto! Pero antes de comenzar, debemos aclarar ciertos términos.

¿Acento, dialecto o lengua regional?

Cuando hablamos de acento, nos referimos a los hábitos de pronunciación de un idioma materno articulados en otro idioma. Por ejemplo, si un hispanohablante pronuncia el sonido inglés [th] como una [t] o una [d], entonces su acento español se nota cuando habla inglés. Este hispanohablante puede ser de Andalucía y hablar su dialecto regional, es decir, la variedad idiomática del español predominante en su región de origen. Pero cuando este mismo hispanohablante habla español, no lo hace con acento andaluz, como tampoco un angloparlante de Inglaterra tiene el famoso acento británico al hablar inglés.

Mientras que un acento solo involucra la pronunciación, los dialectos también incluyen la gramática y el vocabulario. Por ejemplo, si vives en Alemania, ¿cómo llamas al panecillo que compras en la panadería por las mañanas? ¿Brötchen, Bemme, Schrippe, Semmel? ¿Ninguna de las anteriores?

En el siglo XIX, Jacob Grimm (así es, uno de los hermanos Grimm) intentó distinguir entre los dialectos (de uso amplio) y las lenguas regionales (de uso menos extendido). Esta diferenciación no se impuso, y hoy en día los términos dialecto y lengua regional se usan como sinónimos.

Ahora la parte polémica: ¿qué es el alemán estándar?

«¡No tienes dialecto, hablas un muy buen alemán, muy limpio! ¡Alto alemán!». He recibido este elogio muchas veces en mi vida, pero, como lingüista, no puedo aceptarlo sin más por dos razones.

¡Alemán estándar, no alto alemán!

La primera razón, lo reconozco, me hace ver como alguien que riza el rizo. O, a propósito de la variedad léxica de los dialectos, como una Krümelkackerin, como dicen los alemanes. O como una Tüpflischisserin, como dicen los suizos. En el lenguaje popular se suele hablar del alto alemán (oficial) cuando lo que se quiere decir en realidad es alemán estándar.

El alemán estándar es el resultado de la normalización del idioma alemán. Es el alemán que generalmente se considera «correcto» y «sin dialecto», si bien ambos predicados son muy cuestionables desde el punto de vista lingüístico. La normalización del alemán es un asunto complicado ya por el solo hecho de que en Alemania no existe ninguna instancia que establezca reglas para la gramática y la pronunciación, como lo hace la Real Academia de la Lengua para el español estándar o la Académie française para el francés estándar. El diccionario Duden es el libro de consulta que rige como obra normativa del idioma alemán. Sin embargo, el propio comité editorial del Duden sostiene que su tarea no es producir el idioma, sino retratarlo de manera objetiva, es decir, registrar el uso del alemán por parte de los hablantes nativos en lugar de decirles cómo hablar.

La ausencia de una autoridad reguladora implica que no existe una sola versión del alemán «correcto» para todos los ciudadanos. Si bien es verdad que en virtud de los reglamentos oficiales para los funcionarios y empleados públicos (incluidos los profesores) existe un alemán estándar oficial, las personas particulares son libres de escribir y hablar en alemán como lo deseen. En otras instituciones rige la ortografía que ellas mismas establecen. Es el caso de las editoriales, cuyas normas ortográficas perfectamente pueden diferir del alemán estándar oficial o de lo que recomienda el Duden. Entre las discrepancias más frecuentes se encuentra, por ejemplo, el uso de la mayúscula y la minúscula en el tuteo, así como en la acumulación de consonantes —o su evasión—, como en la palabra Schifffahrt / Schiffahrt (navegación).

El alemán estándar de Austria, Suiza y Alemania no es un solo idioma, sino una variedad de formas diferentes del alemán estándar.

Pero el alemán estándar es el alemán «correcto», ¿verdad?

No, las lenguas estándar no son necesariamente más lógicas o regulares que los dialectos. A menudo ocurre lo contrario, ya que los hablantes de dialecto, a quienes no les interesa tanto ahondar en la corrección o incorreción del idioma, tienden a guiarse más por la sana lógica a la hora de hablar.

Incluso la pronunciación estandarizada se basa en una elección arbitraria de lo que se considera una pronunciación «correcta», en la que ni siquiera se favorece la variante más semejante a los signos escritos. La pronunciación «libre de dialecto» del numeral vierzig (cuarenta) es, por ejemplo, [virzich], con las dos [i] cortas y una [ch] al final (que en español suena como una [j] aspirada). ¿No lo crees? Escúchalo en la entrada del Duden. Algunos dialectos, por el contrario, ajustan más la pronunciación a la ortografía: vierzig se pronuncia con las [i] largas y una [g] al final. Quienes tienen vista de águila ya se habrán dado cuenta de que tampoco los segundos hablantes pronuncian la palabra exactamente como se escribe: la «e» es muda, ya que la convención ortográfica del alemán dispone que simplemente indica que debe alargase la pronunciación de la «i» anterior.

Aun haciendo caso omiso de la moral, no deja de ser problemático considerar el alemán estándar como «mejor» o «más correcto», o como la única variedad válida del idioma.

Entonces, ¿deberíamos dejar de regirnos por estándares y hablar solo dialectos?

Aunque las particularidades regionales pueden tener un encantador sonido, hay un buen argumento a favor de la estandarización del alemán: permite que los hablantes de diferentes dialectos puedan comunicarse en todo el país. El latín fue la lengua franca hasta finales de la Edad Media, mientras que la lengua de uso general eran los múltiples dialectos existentes. Las diferencias a veces enormes entre ellos se evidenciaron con la traducción de Lutero de la Biblia y con la imprenta. Estos dos acontecimientos hicieron necesario crear un alemán uniforme, comprensible en todas partes, para poder vender una gran tirada. Así las cosas, ¿qué tal si consideramos el alemán estándar como una lengua franca, y no como el único alemán correcto, superior a los dialectos? Y ya que hablamos de dialectos, ¿qué es en realidad el alto alemán? La distinción entre el alemán estándar y el alto alemán es importante, puesto que la lingüística usa el término «alto alemán» con un sentido concreto. De hecho, ¡designa con él un grupo de dialectos!

¿Qué dialectos existen en Alemania?

En general, los dialectos alemanes se dividen en las formas del alto alemán y del bajo alemán. «Alto» y «bajo» no son aquí juicios de valor, sino que simplemente se refieren a dialectos de «tierras más altas» y de «tierras más bajas», es decir, del sur montañoso del país y de su norte plano. Sin embargo, a pesar de lo que sugieren estos nombres, los dialectos no se clasificaron únicamente en función de su ubicación geográfica. La razón es que el idioma no siempre se deja fijar por fronteras naturales o políticas.

¿Cómo se diferencian los dialectos alemanes?

El criterio de distinción consiste en la medida en la que cada región se vio afectada por la segunda mutación consonántica, es decir, por las alteraciones fonéticas que sufrieron las consonantes del antiguo alto alemán. Una mutación consonántica se refiere a una transformación de la lengua a largo plazo y en varias fases, que hace que la pronunciación de los sonidos cambie con el tiempo. La segunda mutación consonántica tuvo lugar entre los siglos VI a VIII d. C. aproximadamente, y afectó sobre todo a las consonantes [p], [t] y [k]. Aunque esto suena muy teórico y complicado, se puede aclarar fácilmente por medio de algunos ejemplos.

  • Debido a la mutación consonántica, [p] se convirtió en [pf] o [f]. Por ejemplo, la palabra [appel] se convirtió en [Apfel] (manzana), y la palabra [schip] se comenzó a pronunciar como [Schiff] (barco).
  • La consonante [t] se transformó en [s] y [ts]. Los hablantes del norte conservan aún el sonido anterior a la mutación, y por ello dicen [dat] (para el artículo neutro lo, das), [wat] (para el pronombre interrogativo qué, was) y [Water] (para el sustantivo agua, Wasser). Los hablantes del sur, en cambio, sí adoptaron la transformación.
  • La [k] adoptó el sonido fricativo [ch], de modo que [ik] se convirtió en [ich] (yo), y [maken] en [machen] (hacer). Esta mutación se puede ver con toda claridad en Suiza, incluso cuando se presente al comienzo de la palabra: los suizos pronuncian la palabra [Kind] (niño) como [Chind].

Como lo sugieren ya los ejemplos, la influencia de la segunda mutación consonántica fue menor en las tierras bajas (bajo alemán). Los dialectos de las tierras altas (alto alemán), en cambio, se vieron afectados en grados diversos. Por esta razón se subdividen en los grupos del alto alemán central y del alto alemán superior. La división de los dialectos se basa, por lo tanto, en ciertas regularidades lingüísticas, como los cambios de sonido.

¿Qué variedades de los tres grandes grupos de dialectos del alemán existen?

Aunque los dialectos del alemán bajo se presentan casi todos ellos en el norte, como los hablados en el estado federado de Schleswig-Holstein y en la región de Ostfriesland, también existen en áreas más centrales, como en Mark Brandenburg, en Renania del Norte-Westfalia, alrededor de las ciudades de Mönchengladachach, Düsseldorf y Krefeld, así como al sur de Duisburgo. El dialecto de alemán bajo hablado en Renania del Norte-Westfalia se conoce como limburgués. Como su nombre lo indica, también es común en la provincia de Limburgo, tanto la holandesa como la belga.

El uso del alto alemán central incluye áreas occidentales como Colonia y Hesse, pero también orientales como las ciudades de Erfurt, Dresde y Bautzen. Por cierto, Berlín también se encuentra en el área del alemán central. Sin embargo, lo que se habla en la capital es un metrolecto, es decir, una lengua propia de una ciudad. En el berlinés se mezclan diferentes dialectos, principalmente del alemán bajo y del alto alemán central.

El área del alto alemán superior se extiende aproximadamente desde Franconia hasta Austria y Suiza. Los dialectos más famosos de este grupo son el bávaro, el alemánico y el franconio.

¿Cuántos dialectos tiene el idioma alemán?

Es difícil decir cuántos dialectos forman parte de los tres grandes grupos del idioma alemán. A los criterios lingüísticos se suman criterios políticos: además de Alemania y sus zonas limítrofes, existen enclaves lingüísticos alemanes en Polonia, Eslovenia y Ucrania, por nombrar solo algunos. Además, ¿cómo debemos considerar el luxemburgués? ¿Como un dialecto del alemán o como un idioma independiente? ¿Y qué sucede con el bajo alemán menonita hablado en América Central y América del Sur? ¿Y con el alemán de Pensilvania y el de Texas, hablados en América del Norte? ¿Son idiomas independientes o dialectos? Si bien las preguntas de este tipo complican las cosas, también resaltan una característica esencial de la lengua: vive, se transforma y respira. Existe en una gran gama de colores y facetas, y justo eso es lo que hace tan interesante aprender idiomas.

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